"que ya decíamos antes que tenía amigos personales con sus sobres correspondientes entre la cúpula del ejército español, luego llegaría al director adjunto de la CIA, y fue un hombre que tuvo mucha relación por sus conocimientos del castellano, tuvo mucha vinculación con las dictaduras latinoamericanas, Brasil, Uruguay, el cono sur. Desde antes de la muerte de Franco, la CIA ya tenía contacto con todos los partidos políticos de España, incluido el Partido Comunista PC de Santiago Carrillo, que era el que tenía mayor importancia desde un punto de vista social, en sus estructuras de barrio, de sindicales, políticas, era el núcleo de verdad de la oposición al franquismo. Dentro de esta operación de actualización del franquismo, dirigida por los servicios norteamericanos y por los neofranquistas que salen de dentro del aparato, se decide que hay que formar también un grupo de oposición controlado, pero dirigido por gente de dentro del país, entonces consideran que los viejos socialistas no valen y que hay que hablar con gente más predispuesta a entender cuál es el proceso que hay que seguir. Y de hecho, yo he hablado con varios viejos oficiales, antiguos oficiales de los servicios de información y me han confirmado, todos coinciden, en que el quien mejor entendió lo que había que hacer se llama Félix González, un abogado sevillano que no tenía ninguna trayectoria militante y a quien los propios servicios de información de Carrero Blanco, el seced, le proporcionan el pasaporte y le llevan a Suresnes para que sea a cargo del Partido Socialista Renovado y liquide a todos los viejos militantes. Me dicen, en alguna ocasión me han dicho que había más agentes de los servicios de información que socialistas en Suresnes y él lo entiende perfectamente. Cuando vuelve Felipe González, que tiene por supuesto el apoyo de la internacional socialista comandada por Billy Brandt en Estados Unidos, aliado incondicional de los norteamericanos, vuelve a Sevilla."